Reseña: Aniquilación
Aniquilación
Si bien en nuestras tierras no ha alcanzado el reconocimiento de otros
autores, Jeff Vandermeer es uno de los más destacados escritores y editores de
ciencia ficción, fantasía y terror en Estados Unidos. El respeto que su obra ha
obtenido por parte de la crítica es notorio, permitiéndole poco a poco
construir un sólido cuerpo de novelas y antologías. La popularidad quizás
llegue pronto ahora que Paramount
Pictures ha decidido adaptar la primera de las tres entregas de la trilogía
Southern Reach, distribuida en gran
parte del mundo por Netflix.
Vandermeer pertenece a ese grupo de escritores referidos generalmente
bajo el término New Weird donde
también se suele citar a China Mieville, Clive Barker, Mark Z. Danielewski e
incluso al mismísimo Guillermo del Toro. No hay que caer en engaño, sin
embargo. La New Weird se viene
gestando hace décadas y en sus filas hemos podido ver desfilar a escritores de
la talla de J. G. Ballard, Thomas Disch, Harlan Ellison y otros que ya en la
década de los 60 proponían una dimensión más experimental de la ciencia
ficción, la fantasía y el horror, a veces incluso renegando de esos mismos
géneros. Existe consenso respecto del momento en que este subgénero alcanzó su
punto álgido: la década de los 90. Y aunque muchos autores continúan hoy más
activos que nunca, el mismo Vandermeer ha declarado que la New Weird ha muerto y que debemos esperar con ansias la Next Weird.
Justamente a eso apunta la trilogía Southern
Reach. Dejando atrás algunos de sus tópicos más recurrentes, el respetado
escritor y editor nos presenta una propuesta donde la extrañeza es reina y
señora. La historia está ambientada en un futuro indeterminado, aparentemente
en Estados Unidos, donde una expedición de cuatro mujeres se interna en el Área
X, una misteriosa zona donde la naturaleza ha comenzado a transformarse y desarrollarse
de acuerdo a reglas que parecen no ser las de la física. Una bióloga, una
antropóloga, una psicóloga y una topógrafa conforman la doceava expedición cuya
misión es entrar en este territorio a fin de descubrir qué sucedió con las once
expediciones anteriores además de recabar la mayor cantidad de datos sobre lo
que sucede en esta área. La agencia gubernamental a cargo de los equipos y la
investigación es conocida como Southern
Reach.
En el Área X no hay denominaciones, no hay relaciones ni tampoco puntos
de referencia. No conocemos los nombres de las cuatro exploradoras, sus
orígenes, no conocemos que lazos las unen entre sí y al mundo, y salvo por la
bióloga, no existe información que pueda ayudar a familiarizarnos. Uno de los
grandes aciertos de la novela, su narración en primera persona, ayuda a generar
ese sentido de perplejidad y desarrollar una atmósfera sofocante, como si el
lector fuera quien se interna en este territorio. El pasado de la bióloga nos
llega a través de flashbacks muy bien
dosificados, con la información precisa para mostrarnos su niñez, su familia
disfuncional y cómo el mundo de los organismos microscópicos siempre fue más
cercano a su personalidad que el mundo de sus semejantes. Las memorias sobre su
vida conyugal y las experiencias junto a su esposo, integrante de una de las
expediciones previas, cuentan como algunos de los mejores momentos del relato y
dejan entrever el potencial que la bióloga puede desplegar en las próximas dos
entregas.
El verdadero protagonista, no obstante, es el Área X. Es notable la
verosimilitud que Vandermeer imprime a esta zona, con una prosa espesa, llena
de recovecos, tanto como la vegetación misma, cautivadora y amenazante a la vez.
La incertidumbre es la regla durante varios pasajes del relato, incertidumbre
que el autor gradúa casi a la perfección y que no abandona al lector hasta el
final donde una serie de acontecimientos terminan por desarticular su conexión
con el mundo real. En esto se adivina, por un lado, la influencia de Arkadi y
Boris Strugatski, los grandes autores rusos de ciencia ficción que entre tantos
clásicos nos entregaron Picnic
Extraterrestre y su memorable Zona
donde diferentes exploradores buscaban descubrir los secretos que una
civilización alienígena dejó después de su paso por la Tierra solamente para
encontrar más incógnitas de las que podían soportar, y por otro lado, la obra
maestra cinematográfica Stalker de
Andrei Tarkovski, basada en el mismo libro de los hermanos rusos, donde
profundizaba aún más en los cuestionamientos existenciales de la Zona y el lugar del ser humano en el
universo. Sin embargo, y a pesar de su incansable sentimiento de extrañeza y su
prosa compacta, Aniquilación opta por
una propuesta más comercial, cercana por momentos al terror, quizás buscando
atraer a un público más interesado en el encanto del misterio que en las
interrogantes metafísicas.
¿Es un relato apocalíptico en que la naturaleza se revela contra el
hombre?, ¿es una enorme metáfora donde las mutaciones vegetales reflejan los
recovecos del alma de la protagonista?, ¿es un romance desesperado, una
historia de redención y recuperación del amor perdido? Vandermeer no ofrece
muchas respuestas. Al contrario, parece más interesado en dejar abiertas una
serie de incógnitas para los volúmenes siguientes. Ciertamente sus personajes
no tienen la dimensión psicológica ni los cuestionamientos existenciales de los
exploradores de La Zona de los
hermanos Strugatski ni la profundidad filosófica y religiosa de Andrei
Tarkovski. El norteamericano decanta hacia el misterio y la tensión, lo que
hace de su novela una obra de menor envergadura comparada con los grandes del
género. Aun así es un trabajo interesante, inquietante por momentos, que
siembra las semillas de lo que podría convertirse en una obra mayor.
Isaac Civilo B.
Aniquilación (Trilogía Southern Reach 1)
Jeff Vandermeer
Destino
2016
240 páginas
Si bien en nuestras tierras no ha alcanzado el reconocimiento de otros
autores, Jeff Vandermeer es uno de los más destacados escritores y editores de
ciencia ficción, fantasía y terror en Estados Unidos. El respeto que su obra ha
obtenido por parte de la crítica es notorio, permitiéndole poco a poco
construir un sólido cuerpo de novelas y antologías. La popularidad quizás
llegue pronto ahora que Paramount
Pictures ha decidido adaptar la primera de las tres entregas de la trilogía
Southern Reach, distribuida en gran
parte del mundo por Netflix.
El verdadero protagonista, no obstante, es el Área X. Es notable la
verosimilitud que Vandermeer imprime a esta zona, con una prosa espesa, llena
de recovecos, tanto como la vegetación misma, cautivadora y amenazante a la vez.
La incertidumbre es la regla durante varios pasajes del relato, incertidumbre
que el autor gradúa casi a la perfección y que no abandona al lector hasta el
final donde una serie de acontecimientos terminan por desarticular su conexión
con el mundo real. En esto se adivina, por un lado, la influencia de Arkadi y
Boris Strugatski, los grandes autores rusos de ciencia ficción que entre tantos
clásicos nos entregaron Picnic
Extraterrestre y su memorable Zona
donde diferentes exploradores buscaban descubrir los secretos que una
civilización alienígena dejó después de su paso por la Tierra solamente para
encontrar más incógnitas de las que podían soportar, y por otro lado, la obra
maestra cinematográfica Stalker de
Andrei Tarkovski, basada en el mismo libro de los hermanos rusos, donde
profundizaba aún más en los cuestionamientos existenciales de la Zona y el lugar del ser humano en el
universo. Sin embargo, y a pesar de su incansable sentimiento de extrañeza y su
prosa compacta, Aniquilación opta por
una propuesta más comercial, cercana por momentos al terror, quizás buscando
atraer a un público más interesado en el encanto del misterio que en las
interrogantes metafísicas.


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