Reseña: El Demonio del Movimiento y Otros Relatos de la Zona Oscura de Stefan Grabinski
El Demonio del Movimiento
Y Otros Relatos de la Zona Oscura
Dentro del constante proceso de descubrimiento al que nos tiene
acostumbrados la excelente editorial Valdemar, en especial su sello Gótica, el
número 107 dedicado al escritor polaco Stefan Grabinski debe ser uno de los más
significativos. De vida atormentada y muerte temprana, Grabisnki encaja
perfectamente en el molde del escritor maldito. Además de verse afectado desde
temprana edad por una tuberculosis hereditaria que le impedía llevar una vida
normal, pasando muchas horas postrado en cama, este estudiante de filología y
literatura polaca vivió una vida austera, por momentos rayana en la pobreza y
su obra recibió muy escaso reconocimiento en vida, siendo rescatada del olvido
solamente después de la Segunda Guerra Mundial. En 1936, el autor, postrado y
olvidado por todos, abandona este mundo dejando tras de sí una obra extraña,
oscura y adelantada a su época.
Comúnmente se le ha calificado como el Edgar Allan Poe polaco o el H. P.
Lovecraft polaco, pero estas etiquetas obedecen a cierto simplismo a la hora de
enfrentarse a cuentos de una factura personal en extremo y eminentemente
original. El mundo europeo de cambio de siglo donde Grabinski escribió fue una
época de incesantes transformaciones y descubrimientos, todas influencias que
logró incorporar a sus narraciones. El escritor arrastró consigo los horrores
literarios del pasado, de la tradición gótica y romántica; pero también, en una
nueva lectura, incorpora los terrores
del futuro, aquellos que en esa época ya se vislumbraban a través de la física
cuántica, la teoría de la relatividad, el psicoanálisis, la psicología y la
microbiología: el hallazgo de dimensiones paralelas, de mundos diminutos,
invisibles a nuestra mirada, y las infames mezclas de sustancias desconocidas
con sus letales consecuencias. En este aspecto, Grabinski ya estaba
prefigurando la llegada de la modernidad y sus gélidos vientos. El
cuestionamiento de la realidad misma siempre se abría hacia la oscuridad, la
demencia y el nihilismo. El torbellino de comienzos del siglo XX es palpable en
su obra. Las viejas formas se batían a muerte contra los avances y los
descubrimientos que el nuevo milenio traía consigo. Hay una tensión evidente
entre las nuevas formas de lo sobrenatural y lo fantástico – impregnadas de un
espíritu científico – y los peligros que las mismas ciencias y su materialismo
traían consigo.
La primera parte de esta antología está dedicada al segundo libro de
cuentos del escritor polaco, y el más exitoso, El Demonio del Movimiento, una serie de relatos que suceden dentro
de un tren en constante movimiento, sin comienzo y sin destino. Grabisnki crea
una completa mitología ferroviaria pletórica de folclore, leyendas y
tradiciones con cada uno de sus elementos: estaciones, guardavías, túneles,
pasajeros, vigilantes y trabajadores donde los más singulares personajes y
situaciones interactúan en un escenario fantástico y extraño. Es claro el
simbolismo del tren como emisario de la modernidad, del movimiento universal y
su ímpetu capaz de desintegrar la realidad, el mundo material y su yo
individual – una pulsión primaria freudiana en toda regla –. El tren es aquella
fuerza primigenia destinada a conectar este mundo con el próximo, y la máquina
con la carne y el espíritu.
En la segunda parte de esta antología, se recoge una selección de
relatos de otras colecciones del autor polaco. Muchas de estas historias son
posteriores a El Demonio del Movimiento
y en ellas se puede apreciar cómo Grabinski no se dejó seducir por el éxito de
éste sino que siguió un camino hacia zonas de interés más oscuras que lo
distanciaron del público. En estos cuentos confluyen lo esotérico y lo
parapsicológico con lo gótico y lo romántico, una fusión que dota a estos relatos
de total actualidad y atemporalidad. La habilidad del escritor es notable a la
hora de construir narraciones clásicamente góticas o, en contraste, de
transitar a través de territorios eminentemente eróticos, de psicopatologías
sexuales, delirios paranoicos y obsesiones por el doble, una vez más
anticipándose a lo que escritores, poetas, pintores y cineastas comenzarían a
esbozar en décadas posteriores. Aquí la línea que separa la realidad de la
alucinación desaparece. El existencialismo más radical e incluso el absurdo se
toman el escenario.
Una de las características más asombrosas, sin embargo, de Grabisnki –
especialmente tras tomar conciencia de las influencias y temáticas mencionadas
– es la simpleza de su estilo. No existe el lenguaje laberíntico tan típico de
los simbolistas y los decadentes, y tampoco existen aquellos a menudo
cansadores excesos deconstructivos y antinarrativos de los vanguardistas.
Grabisnki absorbe lo mejor de ambos movimientos – los cuestionamientos
metafísicos, míticos y religiosos, su pasión científica y subjetiva de la mente
– pero lo hace con un estilo propio, original, que los trasciende.
En su obra ya se anticipan los elementos que, con el correr de los años,
descubriríamos en cineastas como David Cronenberg, David Lynch y el Roman
Polanski de Repulsión o El Inquilino Quimérico, y en escritores
como Clive Barker, China Mieville y Thomas Ligotti, todos seguidores de su
obra. Incluso el genio de la ciencia ficción polaca, Stanislaw Lem, editó una
antología de sus cuentos en 1975 junto con declararse, también, un admirador de
su trabajo. Palabras mayores, útiles a la hora de reconocer a Stefan Grabinski
como uno de los escritores más auténticos y parte imprescindible del canon de
la literatura fantástica y de terror del siglo pasado. El rescate de su obra se
vuelve obligatorio.
Isaac Civilo B.
El Demonio del Movimiento y Otros
Relatos de la Zona Oscura
Stefan Grabinski
Valdemar
2017
272 páginas


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