Reseña: Lo Mejor de Connie Willis II
Lo Mejor de Connie Willis II
El segundo volumen de la antología Lo Mejor de Connie Willis – un único
volumen de casi mil páginas en inglés con el título The Winds of Marble Arch and Other Stories – inicia con la misma
presentación de la primera parte, punto que, en el caso particular de Willis,
se agradece. La presentación no es sólo entretenida e informativa sino también
sirve para recordar la agudeza de la autora y su gran repertorio en términos de
temáticas y recursos narrativos.
Willis es la autora que más premios
Hugo y Nebula ha obtenido en la historia, gran cantidad de ellos gracias a sus
novelas cortas y cuentos. Y justamente muchos de éstos figuran en las más de
400 páginas de la antología: El Último de
los Winnebagos, En el Rialto, Posada, Incluso la Reina, Azar y El Alma Elige su Propia compañía, entre
otros, han recibido las más altas condecoraciones alrededor del mundo. Sea a
través de su profunda erudición o de su brillante imaginación, Willis se las
arregla para entretener e iluminar.
Como sucediera en la primera parte de
esta colección, la escritora transita a través de diferentes temas usando
distintos registros, pero sin nunca perder un ápice de calidad literaria. El
relato inicial, La Maldición de los Reyes,
es un claro ejemplo: una expedición arqueológica a otro planeta, la historia de
un genocidio, una maldición que acompaña el descubrimiento de los tesoros, pero
por sobre todo un sentimiento de ambigüedad entre el rescate de obras valiosas,
la ambición, la subyugación del pueblo nativo a través de generaciones y la
pérdida de la historia. Afortunadamente la autora no asume un fácil discurso de
reivindicación, tan manido por estos días, sino un planteamiento donde le es
difícil al lector tomar partido justamente por la correcta exposición de cada
aspecto del relato.
De ahí en adelante es posible
encontrar curiosos relatos de Navidad como Posada
donde Willis rescata la esencia de tal celebración, el bautismo de un orangután
que pone en jaque a toda una congregación replanteando lo que es ser humano de
una manera particularmente emotiva en Samaritano,
relatos de primeros colonos en un futuro y un planeta lejano donde la
sobrevivencia se gana día a día en busca de la independencia económica ante el
yugo invisible del sistema y que obliga a sus habitantes a realizar
experimentos limítrofes a fin de producir algún producto que les dé cierta
ventaja en el cuento aptamente titulado Último
Cultivo, o historias que cuestionan las vidas de aquellos que podrían haber
cambiado su curso si hubiesen tomado pequeñas decisiones de manera diferente a cómo
lo hicieron en Azar. Por supuesto, la
autora se reserva el derecho de volver sobre algunos de sus temas favoritos. En
este caso, el regreso a través del tiempo al bombardeo alemán sobre Londres
durante la Segunda Guerra Mundial en Jack.
El Blitz, esta vez con un giro algo sobrenatural, cercano al terror, pero donde
además prima la amistad y la lealtad, en un cuento que se mueve en muchos más
niveles de los que aparenta. De la misma forma, hay un homenaje a Mark Twain y Tom Sawyer con aquel personaje que
vuelve desde la muerte para presenciar su propio funeral en una narración de
amor trágica en la vena del romanticismo más clásico en Rito para el Entierro de los Muertos.
El humor tampoco podía faltar y, como
de costumbre, la autora de El Día del
Juicio Final nos entrega dos relatos del humor más absurdo y ácido posible.
Uno de ellos, El Alma Elige su Propia
Compañía, nos cuenta la forma en que Emily Dickinson, ya en la tumba y a
través de dos poemas inéditos, rechazó la invasión marciana inmortalizada
posteriormente por H. G. Wells. En apariencia liviana, la historia esconde un
conocimiento enciclopédico no solamente sobre Dickinson y Wells, sino también
sobre cine, cultura contemporánea, literatura clásica y al mismo tiempo
constituye una cáustica crítica a la fiebre interpretativa post moderna, sus
revisiones infinitas que retuercen cualquier obra para hacerla encajar con la
propia agenda. En el segundo, Incluso la
Reina, Willis vuelve a ser una ácida crítica del feminismo más extremo en
un futuro donde las mujeres se han librado, entre otras cosas, de la
menstruación. Pero incluso entonces un grupo de nuevas feministas extremas, las ciclistas, optan por recuperar
aquellos aspectos íntimamente femeninos, biológicamente únicos de ellas.
Alrededor de una mesa de café, éste resulta ser otro relato donde la ironía es
reina y señora, donde muchas de las prácticas denominadas hembristas son
puestas bajo el análisis de la afilada prosa de la escritora para revelar cuán
ridículas pueden llegar a ser en ocasiones. En
el Rialto es una muy curiosa mezcla de física cuántica enlazada con el
Hollywood de los 50, humor y amor, en una conferencia científica donde nunca
nada sucede cómo debería. Una comedia de enredo que no obedece al azar ya sino
que funciona de acuerdo a las teorías de los mundos paralelos y al principio de
incertidumbre de Heisenberg. Quizás nadie excepto Connie Willis podría haber
escrito un relato tan original.
La premiada El Último de los Winnebagos y Epifanía
giran en torno al ritmo de la vida en el mundo actual y a todo lo que hemos
perdido al ganar algo más. La segunda es una profunda reflexión sobre la
posibilidad cada vez más remota de seguir un llamado interno en un mundo de caos creciente, abandonar el ruido mundanal y entregarse a una misión. El Último de los Winnebagos versa sobre
la forma en que la vida reflexiva, más pacífica, pierde terreno ante el frenesí
de una nueva vida que relega al olvido a tribus, antiguos automóviles e incluso
al mejor amigo del hombre. Un relato que demuestra cuán bien Willis es capaz de
adentrarse en el alma humana y cómo es capaz de plasmar su complejidad en una
historia simple y profunda.
La calidad de las novelas y los
cuentos de Connie Willis habla mucho más incluso que los innumerables premios
recibidos. Al igual que en el primer volumen, la variedad en su expresión más
amplia – temática y estilística – es el gran fuerte de esta segunda parte,
aunque no la única. Todo lo que es posible pedir de la buena literatura está
aquí, grandes risas, reflexión, tristeza y ese sentimiento de nostalgia al
voltear la última página y entender que se ha leído a una escritora de primer
nivel cuya inteligencia e imaginación tienen escaso parangón en este género o
en cualquier otro. Con suerte, tendremos Connie Willis para muchos años más.
Isaac Civilo B.
Lo
Mejor de Connie Willis II
Connie
Willis
Nova
2010
416
páginas


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