Reseña TV: Nightflyers


Nightflyers

La serie Nightflyers, producida por el canal SyFy y co-producida por Netflix, es la primera de una serie de proyectos basados en obras de George R. R. Martin – ahora ya toda una marca registrada – que llegarán a las pantallas después del fin de Juego de Tronos este año. La precuela de la serie estandarte de HBO ya ha sido anunciada como asimismo otra adaptación, de la saga Wild Cards, a cargo de Hulu, donde Martin además de escritor las oficia de editor. Todas buscan capitalizar el éxito que las familias Stark, Lannister, Targaryen y Greyjoy han cosechado durante ocho años.

Material hay de sobra en las páginas escritas por el autor oriundo de Nueva Jersey: Muerte de la Luz, Los Viajes de Tuf, Refugio del Viento, El Sueño del Fevre y una larga lista de historias y novelas cortas. Nightflyers pertenece a esta última categoría. Originalmente publicada en 1980, este trabajo mezcla la ciencia ficción con el terror en respuesta a un crítico que consideraba estos géneros como opuestos, incompatibles. Martin describió correctamente su novela corta como “Psicosis en el espacio”, noción que define el marco de este viaje espacial.

La nave Nightflyer, la más avanzada jamás construida, surca el universo en el año 2093 en busca de nuevas formas inteligentes. La tierra pasa por un momento crítico y el conocimiento que los científicos puedan obtener de dicho primer contacto podría ser fundamental a la hora de salvar su planeta. En la tripulación también hay un joven y aproblemado telépata mantenido bajo custodia y que supuestamente será la llave que permitirá el entendimiento con la raza alienígena. Los miedos que los integrantes de la Nightflyer entreven en el espacio son numerosos, aunque nada les hace sospechar que los terrores llegarán desde dentro de la nave y de sí mismos.

Hay muchas ideas interesantes en los ocho episodios de esta temporada. Está la angustia existencial del joven telépata; la expectación del primer contacto; la pérdida familiar de uno de los protagonistas; investigaciones sobre la naturaleza biológica de los extraterrestres, los Volcryn; tormentosas relaciones filiales entre el capitán de la nave y su madre, ya difunta; dolorosas historias pasadas de escape desde un culto religioso. Material de sobra para construir un relato interesante gracias a las ideas de la novela corta de Martin y algunas insertadas por los guionistas de la serie. La percepción negativa que la ha precedido, sin embargo, parece estar justificada ya que en sus más de seis horas de duración ninguna de las expectativas se cumple.


¿Dónde está el problema? Como suele suceder en una gran cantidad de series de televisión, y particularmente las de ciencia ficción creadas por Netflix, el ritmo frenético de la edición y del montaje no permite profundizar en ninguno de los aspectos que se presentan. La caracterización de los personajes es escueta. Sus conflictos son esbozados rápidamente en secuencias que parecen cercenadas a fin de avanzar la historia. Los diálogos son trillados, llenos de lugares comunes, escritos, probablemente, por un grupo de esos guionistas producidos en masa hoy por hoy. Los flashbacks, en muchos casos, ocultan información más que intentar aclarar los misterios que se apilan episodio tras episodio como si la resolución de éstos fuera el foco de la historia, no sus personajes o sus ideas, ya que esa es la lógica imperante en este tipo de narraciones, aquella de incesantes vueltas de tuerca argumentales que parecen dotar al relato de profundidad, pero que una vez ejecutadas, no han dejado sino un vacío. Impensables son esos minutos que se extienden en el intercambio calmo entre protagonistas, o algún plano-secuencia prolongado, de  estética depurada, momento de suspensión y reflexión sobre la hondura de sus conceptos. En estos aspectos, Nightflyers recuerda mucho al desastre que significó Carbono Alterado, la adaptación de Netflix de la novela de Richard Morgan. Si bien la serie basada en el relato corto de George R. R. Martin no es una debacle total, quizás gracias a su menor espesor conceptual, deja un sabor amargo. Incluso en sus pocos pasajes sugerentes, se siente como una larga introducción a mejores momentos que nunca llegan a concretarse.

Donde la ciencia ficción es un género que busca proponer respuestas al clásico cuestionamiento what if – un género de ideas – y el terror es una herramienta de aproximación al lado más oscuro del ser humano, Nightflyers no es lo uno ni lo otro, queda a medio camino entre ambas. Las ideas son abandonadas rápidamente en pos de la sorpresa, del giro vistoso, y cualquier exploración de los trastornos que amenazan con engullir a sus protagonistas nunca llega más allá de alguna pantomima simplona, sin espesor existencial. Comparte el mismo pecado que decenas de series, su predilección por resolver un misterio a expensas de sus propios planteamientos y personajes. Lo preponderante aquí es la estridencia de la velocidad y la adrenalina de la revelación, aunque detrás de esta última se extienda un silencioso vacío.

Isaac Civilo B.

Nightflyers
Estados Unidos
2018
10 episodios

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