Reseña TV: La Tierra Errante
La Tierra Errante
Cixin Liu y el éxito su trilogía Recuerdos
del Pasado Terrestre, también conocida como la Trilogía de los Tres Cuerpos, abrió la puerta a través de la que la
ciencia ficción china ha alcanzado gran reconocimiento en diferentes latitudes del
mundo. Ya es posible ver la publicación del resto del catálogo de Cixin Liu además
de las excelentes antologías de escritores chino-norteamericanos Ted Chiang (La Historia de tu Vida y la aún inédita Exhalation) y Ken Liu (El Zoo de Papel y Otras Historias),
antologías de diversos escritores nipones bajo los títulos Planetas Invisibles y Broken
Stars, y también novelas publicadas por primera vez en inglés y español de
autores como Chen Qiufan.
Esta verdadera invasión desde la tierra del Sol Naciente por supuesto
arrastra consigo sus lógicas extensiones a juegos de video, cartas, películas e
incluso obras de teatro. La trilogía de Cixin Liu, en particular, ha sido
objeto de adaptaciones a los más diversos medios, con resultados algo
disímiles. Aún se trabaja en la adaptación de El Problema de los Tres Cuerpos a la pantalla grande. En este
contexto, ha llegado a algunos cines y a Netflix la cinta La Tierra Errante, historia corta publicada en la antología
homónima de Liu The Wandering Earth que
pronto verá la luz en español gracias al sello Nova.
Producción china bajo la dirección de Frant Gwo, y con nada menos que
cinco guionistas, La Tierra Errante
parte de una premisa en la clásica vena de la ciencia ficción dura: el sol
pronto morirá, estallará y consumirá todo a su paso, incluyendo la Vía Láctea.
La Tierra solamente cuenta con 300 años para idear una solución que le permita
escapar del desastre. Las autoridades planetarias rápidamente se ponen de
acuerdo – suspend the disbelief, como
sabiamente dijera hace siglos Samuel Taylor Coleridge – y deciden construir más
de cuatro mil motores que transportarán al planeta fuera del sistema solar
hacia una nueva galaxia. Una peregrinación de 2.500 años durante la que los
habitantes de la Tierra deberán vivir en ciudades en el subsuelo ante cambios
de temperatura extremos y condiciones adversas. Todo esto es resumido en los
primeros diez minutos del metraje.
Como suele suceder en las historias de Cixin Liu, hay un fuerte
componente familiar como núcleo de la narrativa. Liu Pei Qiang, astronauta,
deja a su familia durante 17 años para embarcarse en la estación espacial que
guía a la Tierra a través del viaje espacial. En el planeta, su hijo Liu Qi,
veinteañero ya y su hermana adoptiva deciden dar un paseo ilegal por la
superficie. Son detenidos por las autoridades quienes también detienen a su
abuelo por soborno. Los tres son liberados por un terremoto que destruye la
cárcel y gran parte de los edificios congelados en la superficie. El azar les
juega una mala pasada y de pronto se ven involucrados en la misión de rescate
más importante de la historia a medida que el viaje de la Tierra peligra al
verse atraída por el campo gravitacional de Júpiter.
En todo esto se aprecia la vertiente más catastrófica de la ciencia
ficción dura, aquella en que el ser humano debe enfrentarse a los mayores peligros
que el universo le arroja, y por supuesto salir victorioso con un mínimo de recursos.
Es material resbaloso en su traducción al método cinematográfico y que ha dado
decenas de pésimas películas de ciencia ficción. La Tierra Errante no es la excepción. Lo que sigue a la introducción
y a la presentación de los personajes es una montaña rusa de los peores clichés
juveniles hollywoodenses, un festín de efectos especiales y un ritmo narrativo
vertiginoso que difícilmente da respiro. Estamos muy, muy lejos del terreno que
transitaran los grandes maestros del cine oriental.
El viaje de Liu Qi para poder reactivar algunos de los motores que
alejarán a la Tierra del campo gravitacional de Júpiter está lleno de
obstáculos gigantescos que logra sortear de las maneras más inusitadas mientras
su padre, aún en el espacio se debate ante la culpa de un pasado de malas
decisiones familiares, impotente. Estos pasajes, sin embargo, se ven reducidos
a flashbacks de meros segundos para
retomar la velocidad del relato de aventuras. Es el principal pecado de la
cinta: la casi inexistente densidad de sus personajes, muy poco interesantes,
sin profundidad alguna. Y si a eso se le suman un montaje deficiente, una edición
errática, una banda sonora sobreutilizada y un guion poco inspirado, entre
otros aspectos, lo que queda es un puñado de imágenes que destacan por su
inmensidad. No hay mucho más que eso.
Justificar las más de dos horas de metraje resulta una tarea bastante
difícil. Hay tanta grasa aquí que la columna vertebral del relato es casi
inexistente. Desde sus primeros minutos La
Tierra Errante asemeja más a un proyecto de jóvenes inexpertos con un gran
apetito por la grandilocuencia y los efectos especiales que a una obra de
cineastas maduros. Incluye cada uno de los peores clichés del género y muchos
más, y termina siendo uno de los tantos intentos del cine asiático por emular
el cine hollywoodense de la peor manera posible, resultando en un producto
incluso muy por debajo de las cintas de acción y aventuras norteamericanas. Si
esto es un anticipo de la adaptación de El
Problema de los Tres Cuerpos y lo que futuras cintas orientales de ciencia
ficción pueden entregar, es, de hecho, un panorama pobre en extremo y que ratifica
el gigantesco abismo entre la literatura de ciencia ficción y sus esperpénticas
adaptaciones cinematográficas.
Isaac Civilo B.
La Tierra Errante
Netflix
2019





Comentarios
Publicar un comentario