Reseña Cine: El Caso de Richard Jewell de Clint Eastwood
El Caso de Richard Jewell
Con ya casi 90 años, Clint Eastwood
es el cineasta norteamericano más incombustible filmando virtualmente una
película por año y además, a menudo, interpretando el papel principal y hasta
componiendo bandas sonoras. De la misma forma, es también uno de los más
destacados autores cinematográficos,
aquellos cuya obra gira en torno a un puñado de temas recurrentes que ya forman
parte de su ADN. El Caso de Richard
Jewell se instala cómodamente en la galería de Héroes Americanos a los que el cineasta lleva años dando espacio.
Richard Jewell (Paul Walter Hauser)
es un guardia de seguridad que descubrió una bomba en el Centennial Park
durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 y que pasó rápidamente de héroe
a principal sospechoso, trayectoria que también recorrió Sully en otra reciente
película de Eastwood donde narraba el aterrizaje forzado en el río Hudson.
Ambas cintas comparten varias similitudes a pesar de sus protagonistas tan
disímiles. Jewell tiene 33 años y vive son su madre. Es un sujeto algo pueril, ingenuo
en su visión de la ley, es aficionado a las armas y desde joven ha querido ser
parte del cuerpo de policía. Cualquier institución de este tipo despierta
simpatías en él. En sus trabajos anteriores como guardia siempre se excedía en
la aplicación de los protocolos, lo que llevó a su despido de un conocido
colegio privado. No es brillante, pero sí es entrañable. Al igual que se excede
en la aplicación de protocolos, se excede en el cuidado y las atenciones a
quienes lo rodean. Es un personaje de sorprendente complejidad.
Tras la explosión de la bomba,
algunos muertos y más de un centenar de heridos – y centenares de personas
salvadas por Jewell –, comienza la cacería por parte del FBI y la prensa. La
verdad es que no hay indicios y ambos están en un limbo donde las pistas
escasean. Tras el llamado del director del colegio privado, el FBI se decanta
por el perfil psicológico de un terrorista solitario, alguien que es capaz de
realizar un acto de esta naturaleza para después descubrirlo y convertirse en
héroe. La periodista Kathy Scruggs (Olivia Wilde) del Atalanta Journal-Constitution
seduce al agente del FBI Tom Shaw (John Hamm), cambia sexo por la exclusiva, y
la publica en el periódico. Lo que sigue es el infierno para Richard Jewell y
su madre, interpretada notablemente por Kathy Bates. Jewell recurre al único
abogado que conoce, Watson Bryant (Sam Rockwell), un hombre cuya oficina
independiente es de bajo perfil, pero que decide ayudarlo.
Eastwood se muestra duro con el FBI,
pero particularmente con Kathy Scruggs y con la prensa, deformadores sin
escrúpulos de la realidad, verdugos que no dudan en hacer caer la guillotina
por la exclusiva. Aquí, el estilo clásico del cineasta es perfecto para poner
en relieve los matices de una historia como ésta. La pulcritud de su cámara, el
ritmo calmo, pero tenso, la inexistencia de aspavientos innecesarios son las
herramientas a las que recurre. Ya que Jewell es un héroe de baja densidad, un
personaje anónimo, un relato de grandes dimensiones no tiene cabida aquí. Lo
que sí tiene cabida es la pericia narrativa de Eastwood y su integridad moral
en defensa de aquellas personas a quienes nunca ha dejado de lado, los
ciudadanos comunes que viven sus vidas lejos de la parafernalia, las pantallas
y el bullicio, pero que son la sal de cualquier sociedad.
Isaac Civilo B.
El
Caso de Richard Jewell
Clint
Eastwood
131
minutos




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