Reseña: Perfidia de James Ellroy
Perfidia
Después de haber escrito algunas de
las mejores novelas negras de la historia, entre ellas el legendario Cuarteto de los Ángeles, es difícil
imaginar las razones por las que James Ellroy desearía volver a los mismos
escenarios y personajes que inmortalizara en La Dalia Negra, El Gran
Desierto, L. A. Confidential y Jazz Blanco. Los lectores probablemente
se preguntarán qué podría agregarse o mejorarse en novelas que rozan la
perfección y que definieron el género, además de ser un desafío superlativo que
ahuyentaría a casi cualquier escritor vivo. Casi a cualquiera, por supuesto.
James Ellroy, independientemente de ser su autor, debe ser uno de los muy pocos
capaces de asumir tal desafío y nada menos que no con una o dos novelas sino
con un nuevo cuarteto de vigor inusitado para un escritor que ya pasa los 70
años.
Lo anterior impresiona más desde el
momento en que el lector se percata de que lo que tiene entre manos es una
novela de casi 800 páginas, prácticamente el doble de cualquiera de las novelas
del cuarteto original y que además se plantea como el comienzo de la secuela a
dichas novelas y también a La Trilogía
Americana – América, Seis de los Grandes, Sangre Vagabunda –, de esta manera
formando un relato que abarca 31 años de historia, uno de los más ambiciosos en
muchas décadas. Perfidia arranca en
1941, con la Segunda Guerra Mundial en marcha, con Estados Unidos al borde de
dar el paso definitivo hacia ella, a la espera de un pequeño empujón que será
el ataque japonés a Pearl Harbor. La atmósfera inmaculada, pero tensa, donde
miles de japoneses han encontrado refugio estalla. Sin embargo, un día antes
del ataque, el departamento de policía de Los Ángeles descubre el asesinato de
los cuatro integrantes de una familia nipona. Esto no hace sino convertirse en
la antesala del estallido y poner en marcha todas las piezas que Ellroy moverá
a través de este inmenso tablero.
Y es que ya antes de terminar el
primer capítulo es claro que el mejor Ellroy ha vuelto. Y consigo ha traído a
esa portentosa galería de personajes legendarios que poblaron las cuatro
novelas de El Cuarteto de Los Ángeles
y las tres de La Trilogía Americana.
Vuelven el capitán del departamento de policía William H. Parker, corrupto, con
problemas de adicción, al borde de la separación y enamorado Kay Lake, la joven
pueblerina cuya ambición esperpéntica la ha empujado fuera de su pueblucho para
relacionarse con el submundo policiaco, en particular con el exboxeador Lee
Blanchard en una relación muy ambigua y que incluye a otros hombres, entre
ellos al inexperto Scotty Bennett y al brillante químico forense Hideo Ashida,
un japonés que busca resguardar a su familia de la furia estadounidense contra
los nipones habitantes de Los Ángeles, y quien es protegido por la policía,
entre otros por Bucky Bleichard – protagonista de La Dalia Negra junto a Blanchard – y el duro Buzz Meeks –
protagonista de El Gran Desierto y
que trae a la memoria al mejor Joe Pesci –. También vuelve Claire de Haven, la
oscura aristócrata comunista obsesionada con la Juana de Arco de Carl Theodor Dreyer y al Sargento Dudley Smith, el
gigante irlandés - católico, violento, drogadicto, mujeriego, corrupto, gran
padre, leal con quienes apadrina, mortífero con sus enemigos – a quien Ellroy
ha transformado en el pilar de la novela, un personaje que arroja largas
sombras y también destellos luminosos, destinado a convertirse en uno de los
más recordados del género. Además, como si esto fuera poco, el escritor
entrelaza a sus protagonistas con personajes de la vida real como Bette Davis,
Eleanor Roosevelt, Leonard Berstein y Serguéi Rachmaninoff, entre muchos otros.
La interacción entre la inmensa
galería de personajes de Perfidia
funciona como un intrincado trabajo de relojería donde cada pieza gira en
perfecta armonía con el resto y también con el inmenso fresco donde se
desarrollan sus acciones. El asesinato de la familia japonesa y el bombardeo
sobre Pearl Harbor son la punta del iceberg. La corrupción permea la ciudad
desde la alcaldía misma, está la amenaza del Comunismo, hay agentes dobles,
redes de prostitución, planes eugenésicos entre la población oriental, el odio
inmortal entre chinos y japoneses, millonarios beneficios envueltos en torcidos
planes de bienes raíces, la creciente sombra de la Guerra Fría una vez la Gran
Guerra acabe. Es decir, un mundo que contiene todos los ingredientes para que
los malos progresen. Muy a menudo se salen con la suya y eso les abre puertas
incluso mayores.
A diferencia de sus anteriores
novelas, Ellroy opta por un formato incluso más concentrado. Sus casi 800
páginas se concentran entre el seis y el 29 de diciembre de 1941, es decir, 23
días donde su torrencial estilo telegráfico, de frase corta y adjetivo
cortante, encuentra un terreno fértil por donde avanza incluso con más ímpetu –
si es que eso fuera posible – en una carrera donde los eventos se desenvuelven
con precisión tal que es imposible encontrar un solo gramo de grasa en sus páginas.
No hay respiro como tampoco espacio para el bien o el perdón, aunque su prosa
siempre deja un pequeño espacio por donde el amor y una posible redención hacen
acto de presencia.
Los cinco años que pasaron desde su
novela anterior no han sido en vano. James Ellroy ha logrado lo que parecía
imposible: perfeccionar su estilo, entregar una obra de la mejor cepa y que, de
paso, empequeñece sus mejores trabajos, lo que es ya mucho decir. Su estructura
más comprimida, sus personajes tan grandes como la vida misma, su estilo si
cabe incluso más refinado, la construcción de un mundo totalmente verosímil y
el exquisito balance entre cada elemento de la novela convierten a Perfidia no sólo en un regreso triunfal
sino también en la confirmación de lo que Ellroy siempre indicó, ser en la
novela negra lo que Tolstoi es a la literatura rusa y Beethoven a la música. Una novela inmensa, negra como la noche más
oscura, grandiosa y el comienzo de un nuevo cuarteto que se vislumbra como una
cumbre literaria.
Isaac Civilo B.
Perfidia
James
Ellroy
Literatura
Random House
784
páginas



Comentarios
Publicar un comentario